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Un policía vigila a diario una calle para evitar conflictos con magrebíes (El Periódico Mediterráneo)


BURRIANA CONVIVENCIA CIUDADANA

Un policía vigila a diario una calle para evitar conflictos con magrebíes
  Los vecinos de Santa Cristina y calles adyacentes solicitaron ayuda al alcalde  El edil Isach dice que hay más tranquilidad al intensificarse la vigilancia en la zona

 
GUILLEM RÍOS BURRIANA
22/10/2003  Los vecinos se quejaron de que los extranjeros se habían hecho los dueños del barrio. MEDITERRÁNEO
 
El Ayuntamiento de Burriana mantiene durante todo el día en la calle Santa Cristina a un agente de la Policía Local para evitar problemas con los extranjeros que se concentran en los bares abiertos en la calle y sus aledaños. Con esta medida, el equipo de gobierno popular sigue con el compromiso adquirido por el alcalde, Alfonso Ferrada, frente a los vecinos de la zona, que le solicitaron medidas para evitar posibles altercados con los inmigrantes.

Mañana y tarde, un agente municipal vigila en la confluencia entre Santa Cristina y Pere IV en previsión de cualquier incidente. Cabe recordar que a principios del pasado mes de marzo, un grupo de 40 vecinos de la calle Santa Cristina y adyacentes se entrevistó en el Ayuntamiento con el alcalde para expresarle su preocupación por los problemas que estaban originando los magrebíes que se concentran entorno a dos bares regentados por empresarios de la misma nacionalidad.
Los vecinos se quejaron de que los extranjeros se habían hecho los dueños del barrio, invadiendo continuamente las aceras, sin dejar pasar libremente a la gente. Varias mujeres presentes en la reunión mostraron a Mediterráneo su indignación ya que afirmaron que habían recibido insinuaciones vejatorias.
La situación, manifestaron entonces, era "asfixiante" , hasta el punto que tenían que dar rodeos para evitar pasar por el lugar en el que se concentraban, entorno a los bares, en los que según los vecinos "permanecían con música hasta las cuatro de la madrugada" . Muchos apuntaron que estaban planteándose marcharse del barrio e irse a vivir a sus residencias veraniegas en los poblados marítimos.
Después de seis meses, explicó el concejal de Policía, Francisco Isach, la situación está más tranquila: "Al menos, no ha habido más quejas por parte de los vecinos, ya que se está cumpliendo el compromiso de intensificar la vigilancia en la zona" .

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