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Roma- Madrid, una alianza para el futuro
España e Italia acordaron la pasada semana, con ocasión de la visita de José María Aznar a Roma en la XI Cumbre italoespañola, una posición común ante la Convención encargada de diseñar la estructura política de Europa. Aznar y Berlusconi defienden un mismo modelo de intergración europea y han acordado que el nuevo Tratado de la Europa “reunificada” se firme en Roma, en el segundo semestre de 2003, durante la Presidencia italiana de la Unión Europea.
José María Aznar viajó a Italia con una delegación del más alto nivel, compuesta por la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, y el ministro de Defensa, Federico Trillo. Este núcleo duro de la política exterior española ha omitido la presencia de otros ministros, ya que los tema de interés común eran, en este caso, específicamente europeos, internacionales, militares y de seguridad.
Italia y España, aparte de la cordialidad personal entre los dos presidentes y de la evidente coincidencia ideológica entre los dos Gobiernos, tienen intereses comunes y permanentes. Según el comunicado final de la Cumbre, es necesario reforzar el equilibrio entre los países, los grupos de países y las instituciones europeas, evitando distorsiones y fricciones en la distribución de poderes entre la Unión, los Estados y sus regiones. España e Italia desean la ampliación al Este tanto por su inmenso potencial económico y humano como por la vieja aspiración de acabar con la división de Europa. Pero no quieren entregar Europa a una burocracia fría y antidemocrática, así como tampoco a coaliciones entre otros países.
Italia y España han sido los dos primeros socios de la UE en hacer pública una postura conjunta ante el futuro de Europa. Las propuestas de Berlusconi y de Aznar son democráticas, flexibles y coherentes con la realidad y las tradiciones políticas de los Estados europeos. De hecho, hacen compatible un grado mayor de integración con un respeto escrupuloso de las independencias y los intereses nacionales. Y son, como en Italia se proclama y no se oculta, soluciones de Derecho para una Europa que aún vive a menudo entre las nebulosas del socialismo residual y los problemas del liberalismo absoluto.
En Italia se da de la alianza hispano-italiana una explicación sencilla, basada tanto en los problemas comunes (el terrorismo, la inmigración, la frontera mediterránea con el Islam) como en los puntos de vista compartidos (los valores tradicionales europeos, la necesidad de una Europa no sólo económica, la búsqueda de nuevas soluciones a los problemas del siglo XXI). Roma será el escenario de la firma de un nuevo Tratado de la Unión, dentro de seis meses. Que Europa funcione o no funcione, y que su funcionamiento convenga o no a España va a depender mucho de la buen armonía entre el PP español y la coalición gubernamental italiana.