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SALVADOR
ENGUIX
VALENCIA.
- Los organizadores hablaron de 100.000 personas; la Delegación
del Gobierno en Valencia afirmó que sólo fueron 7.000.
Pese a la disparidad de las cifras, lo cierto es que decenas de miles
de personas, convocadas por 50 organizaciones ecologistas, agrarias,
partidos políticos de izquierda y sindicatos, secundaron ayer
en Valencia la Marcha Azul contra el Plan Hidrológico Nacional
(PHN) aprobado por el Gobierno.
La manifestación, de marcado carácter festivo y que transcurrió
bajo una suave lluvia, culminaba una larga travesía que se inició
el 20 de octubre en Reinosa (Cantabria). Tras recorrer mil kilómetros
a pie, muchos manifestantes pretendían hacer llegar un mensaje
al Ejecutivo español: "Marjales, deltas y ríos vivos,
por una nueva cultura del agua; no al PHN".
"Es sencillo: es un mal plan, que no tiene en cuenta la opinión
de los científicos ni de los agricultores, ni respeta la cultura
del agua", subrayaba Manolo Tomàs, de la Plataforma per
a la Defensa de l'Ebre. Su crítica alcanzaba también a
la federación Convergència i Unió "por no
haber sido sensible a las necesidades del delta del Ebro",
La marcha, con nutrida representación de ecologistas y agricultores
aragoneses y catalanes, transcurrió sin incidentes, a pesar de
las continuas llamadas de los líderes del PP para que los valencianos
"reaccionaran" ante lo que desde la Generalitat valenciana
se valoró siempre como "una provocación". Sólo
algunos representantes de España 2000, grupo de la ultraderecha
valenciana, hicieron caso a la llamada; pero la policía, que
siguió muy de cerca la manifestación, impidió que
los provocadores lograran su objetivo.
El líder de Esquerra Republicana, Josep Lluís Carod-Rovira,
reflexionó sobre este asunto: "El PP ha querido revivir
la batalla de Valencia, el miedo al enemigo exterior; cuando esto es
un asunto que afecta a todos". Sin embargo, el presidente de la
Generalitat valenciana, José Luis Olivas, señalaba ayer
que la manifestación había sido "una expresión
de insolidaridad" y que "la obcecación de negarnos
el agua que necesitamos ha tropezado con la serenidad del pueblo valenciano,
que se ha desentendido de la convocatoria".
El coordinador de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, quien también
acudió a la manifestación, denunció que el PHN
"responde a intereses particulares, a los intereses de un grupo
minoritario; el Ejecutivo debe abrir un diálogo con todas las
partes implicadas porque hay agua suficiente para todos sin necesidad
de trasvases".
También estuvieron presentes en la protesta el presidente de
la Chunta Aragonesista, Vicent Fuster; la eurodiputada de Los Verdes-Alianza
Libre Europea, Marie Anne Isler, y el coordinador de Acció Ecologista
Agró, Enric Amer.
No hubo representación del Gobierno aragonés, aunque ha
apoyado desde el principio la Marcha Azul, ni tampoco de los socialistas
valencianos, sumidos en un grave dilema: defender a los agricultores
y empresarios valencianos que reclaman el PHN o secundar la posición
de sus compañeros en Aragón y Cataluña. Al final,
y pensando en los comicios electorales del próximo mes de mayo,
el PSPV-PSOE ha optado por evitar el debate. |