La
manifestación recorrió las calles de la ciudad de forma
pacífica durante más de tres horas
Unas
6.000 personas, según fuentes de la Delegación del Gobierno
y más de 100.000 según los organizadores, recorrieron
ayer por la mañana las calles del centro de Valencia. Aragoneses,
catalanes, miembros de organizaciones ecologistas que se encuentran
participando en la Convención Ramsar, eurodiputados verdes, pero
también miles de valencianos expresaron de forma abierta y pacífica
su oposición al Plan Hidrológico Nacional (PHN). Consideran
que perjudica seriamente las zonas húmedas. Denuncian que lo
único que se está consiguiendo con el PHN es enfrentar
a las comunidades.
Alicia
Martí - Valencia.-
Media hora antes de lo previsto, a las once y
media, y entre tracas y tambores partía la marcha antitrasvase.
Este acto, que ha centrado las batallas dialécticas de la semana,
tuvo el pasado sábado la respuesta oficial, la de los empresarios
que defienden a ultranza este plan porque lo consideran el motor de
la Comunidad.
Tras la pancarta que encabezaba la manifestación
y que rezaba «Marjales, deltas, ríos: vivos», figuraban
el coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, su homológo
valenciano, Joan Ribó, el presidente de Esquerra Republicana
de Catalunya, Carod-Rovira, el presidente de la Xunta Aragonesista,
Vicent Fuster, la eurodiputada de los Verdes, Marie Anne Isler, el coordinador
de Acción Ecologista Agró, Enric Amer y el de Ecologistas
en Acción, Carlos Arribas, entre otros.
Asimismo, unas 24 asociaciones valencianas quisieron
unirse a esta protesta para dejar claro que también hay valencianos
que están en contra del trasvase del Ebro y de todo lo que, bajo
su punto de vista va a suponer. Entre las distintas agrupaciones también
se encontraban representantes de CC OO y UGT y asociaciones como la
Coordinadora del Riu Xúquer, el Casal Jaume I de la Malvarrosa
o el colectivo Per L Horta.
Llamazares quiso callar a todos a los que tildan de
insolidarios a aquellos que se oponen al trasvase del Ebro alegando
que hay grandes cantidades de agua desperdiciada y aclaró que
este agua «no se tira al mar sino que sirve para regenerar las
playas, los deltas» y es «importantísima en términos
ecológicos». Además, puntualizó que lo que
se tira al mar es el agua de las depuradoras. A este respecto Amer,
recordó que del buen funcionamiento del delta del Ebro depende
la supervivencia de las playas de la provincia de Castellón y
de Valencia.
Del mismo modo, Llamazares no descartó la posibilidad
de que el Gobierno modifique el PHN como ya hizo con el «decretazo».
Según su opinión, hay suficiente agua en España
para todos, lo que ocurre es que está mal utilizada y el PHN
no soluciona este problema sino que aumenta la demanda de agua y la
especulación.
Por su parte, el coordinador de Ecologistas en Acción,
Carlos Arribas, con el apoyo de Ribó, anunció que están
estudiando denunciar a miembros del PP y a diferentes empresarios, entre
los que figura Arturo Virosque y el presidente de AVA, Cristóbal
Aguado por «incitar a la violencia». Las pruebas son 25
declaraciones que han realizado públicamente a lo largo de todo
el mes.
Sin incidentes
A pesar de la tensión que suscita la oposición al PHN
en la sociedad valenciana únicamente se produjeron dos incidentes
de poca importancia. A los pocos minutos de la salida, una mujer lanzó
una naranja a los manifestantes llamándolos insolidarios y criticando
que el agua del Ebro se tire al mar. Los manifestantes contestaron clamando
«no hagáis caso a los fascistas». Unos minutos más
tarde, cuando la marcha llegaba a la Plaza del Ayuntamiento, unas 20
personas pertenecientes a España 2000, un partido político
de extrema derecha, les esperaban gritando: «El agua es de todos».
La Policía tuvo que contener a estos agitadores con un fuerte
dispositivo. No obstante, los manifestantes no respondieron a «las
provocaciones» y prosiguieron la marcha de forma pacífica.
Pasadas las dos y media del mediodía terminaba
la manifestación en la Plaza de América. A pesar del gentío
que se acumulaba por las calles, los vecinos permanecieron ajenos y
ni siquiera se asomaron a las ventanas. Mientras la marcha ocupaba toda
la plaza, aún se podía ver a manifestantes que llegaban
por la Puerta del Mar.
Los encargados de cerrar la manifestación fueron
el sociólogo y profesor universitario, Joan Vicent Marqués
y el presidente de la nueva cultura del agua, Pedro Arrojo. Ambos destacaron
el gran número de personas congregadas y clamaron por una nueva
forma de corregir los problemas hídricos que deje atrás
el hormigón. Para los manifestantes el PP se está equivocando
con el plan porque la política hídrica que se está
llevando a cabo ya está obsoleta y que destruye los humedales.
Arrojo que aseguró el presidente del Gobierno,
José María Aznar, no está diciendo la verdad cuando
afirma que el Plan Hidrológico beneficia a todos. Por último
afirmó que el PHN no va a salir adelante porque va contra las
normas de la Unión Europea y porque «la ciudadanía
ya ha reaccionado y se ha alzado contra la especulación y la
corrupción que está matando nuestras costas mediterráneas».
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