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Euskal Herria:

«Es vergonzoso lo que defendeis»

Euskal Herria:

«Es vergonzoso lo que defendeis»
Llegaron escoltados por la Ertzaintza en medio de una salva de silbidos, ocuparon parte de la calle previamente cerrada al paso de los peatones «sospechosos», gritaron «Vascongadas es España» «separatistas, terroristas» y «unidad nacional», consignas que no pudieron silenciar las demandas de independencia con las que respondieron los varios centenares de personas a los que la Policía autonómica confinó y contra los que cargó. La actuación policial se saldó con cuatro detenidos y varios heridos.

Agentes de la Ertzaintza equipados con material antidisturbios en los accesos a la Plaza Elíptica, retenciones e identificaciones de «sospechosos», cordones policiales impidiendo el paso a un centenar de personas en medio de la Gran Vía, a la altura del número 38, y el control sobre los grupos que paseaban por la plaza y las aceras que la circundan precedieron la llegada de los miembros del Frente Español. «¿Quién se supone que va a venir?», preguntó una señora en las inmediaciones del Hotel Carlton ante el fuerte despliegue policial y la abundancia de cámaras de televisión y reporteros gráficos. «Los de la falange», le respondió otra. Y con cara de incredulidad y un expresivo «qué me dices» se alejó del lugar minutos antes de que un ertzaina instara a dejar libre la entrada a la calle Ercilla porque «van a desembarcar».

Sobre las 13.30, media hora después de la convocatoria oficial, autorizada por Lakua, apareció el primero de los seis autobuses de ultraderechistas llegados a Euskal Herria, custodiados por varias dotaciones de beltzas. Al grito de «España», «unidad nacional» y saludos fascistas, los falangistas, muchos encapuchados, fueron descendiendo de los autobuses y ocupando la calle Ercilla, de la que los beltzas quisieron desalojar a las pocas personas que superaron el cordón policial, tras el que se estaban varios centenares de antifascistas.

Ataviados con cazadoras oscuras y sudaderas con capucha, brazaletes con la bandera española, gafas oscuras y bragas para ocultar la cara, los falangistas desplegaron una gran bandera española, agitaron enseñas rojigualdas y banderas con el arrano beltza e iniciaron su acto de «presentación» del Frente Español.

Fueron constantes gritos como «España una y no 51», «No nos engañan, Vascongadas es España», «ETA asesina, democracia culpable», «ETA dispara, Arzalluz apunta», «A la kale borroka, patada en la boca», «Euskal presoak, cámara de gas», «Todos a una contra Batasuna», «Curas vascos ya no os quiere ni dios» e «ikurriña no, española sí». Todos ellos fueron respondidos desde las filas antifascistas con gritos como «Euskal Herria aurrera», «faxistak kanpora» y demandas de independencia. El acto fascista provocó el enfado de no pocos transeúntes y uno de ellos no dudó al afirmar que «Hitler ha vuelto».

Contundente también fue una pareja de ancianos que conminó a los falangistas a abandonar Euskal Herria. «Iros a España», dijeron. «Ya estamos en España», respondieron. El cruce dialéctico fue interrumpido por un agente policial que «invitó» a la pareja a que se fuera del lugar. «Es vergonzoso lo que defen- déis», espetó a la Ertzaintza.

Los representantes de Falange Vasca-Frente Español continuaban con sus discursos de exaltación de «la unidad nacional», mensajes de que «sabemos quiénes son» y anuncios de que «vamos a venir millones».

Sobre las 14.10, dieron por terminado el acto para «defender el honor de España y la verdad, que sólo es una» y subieron a los autobuses con cortes de manga e insultos a los antifascistas. La provocación siguió desde los autobuses antes de que abandonaran el lugar tal y como llegaron, es decir, entre silbidos y acompañados por los beltzas. Cuando los autobuses enfilaban la calle Iparragirre, la Ertzaintza cargó contra los concentrados en la Plaza Elíptica, carga que se repitió en la Gran Via y en Elkano. «Están locos», subrayaron dos señoras dirigiéndose a los policías.

Poco después, llegaban varias ambulancias que trasladaron a los heridos. Uno de ellos tenía «dibujada» en el estómago la pelota de goma que le alcanzó y agujereó su camiseta. «Han estado provocando desde los autobuses y se han debido lanzar algunas piedras. La carga ha venido después», relató.

La actuación policial se saldó con cuatro detenidos, a los que Interior acusa de «desórdenes públicos».