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JUEVES 3-10-12
Tres grupos han anulado sus reservas en los últimos días en este centro público.
La situación en la barriada de Velluters se ha deteriorado hasta tal punto que los vecinos venden sus pisos y los escasos turistas anulan sus reservas. La proliferación de drogadictos y traficantes han inducido a tres grupos a cancelar la petición de habitaciones que habían realizado en el único albergue público de la ciudad, abierto hace unos meses.
La Fundación San Jordi está desesperada. La entidad, que gestiona el único albergue público existente en la ciudad, está viendo cómo sus clientes se marchan antes de lo previsto o incluso cancelen las reservas realizadas. De hecho, en los últimos días se han producido tres anulaciones.
La causa radica en que el tráfico de droga se ha disparado en la barriada de Velluters, donde está ubicado este recinto. En horario diurno y, sobre todo, por la noche, la zona es frecuentada tanto por traficantes como por drogadictos que acuden a adquirir sus dosis. El intercambio comercial y el consumo de estupefacientes se produce en plena vía pública, incluso en los portales de las casas y junto al mismo albergue juvenil.
La situación se agrava por las noches, sobre todo en verano. Decenas de personas se congregan en escasos metros para ingerir todo tipo de drogas y para celebrar fiestas nocturnas, muchas de las cuales terminan en altercados o trifulcas que impiden conciliar el sueño a los vecinos y espantan a los turistas sobre todo jóvenes mochileros- que eligen este lugar para descansas durante su visita a Valencia.
La situación se radicaliza en algunos espacios de Velluters como la plaza Juan de Villarasa o la calle Viana, donde las carreras, las peleas y los gritos son frecuentes por la noche.
A la extensión del tráfico de drogas se ha sumado la acumulación de prostitutas de diversas nacionalidades, sobre todo sudamericanas y subsaharianas, en esta misma barriada de la capital. Muchas de ellas también son toxicómanas, al igual que los proxenetas que las acompañan, por lo que la zona está muy concurrida tanto por el día como por la noche.
Y ADEMÁS....
NOCHES SIN LUZ
Los vecinos de la calle Santa Teresa y de la plaza Juan de Villarasa se han quedado sin luz durante las últimas noches. El derribo del edificio situado en el número 9 de la citada calle Santa Teresa y el posterior derrumbe de su fachada dañó parte del cableado de las farolas. Esto ha provocado que en las pasadas noches los vecinos de esta zona que se distingue por su inseguridad apenas tuviera iluminación. En la mañana de ayer varios empleados públicos se ocuparon de restaurar el correcto funcionamiento de las farolas.
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