BRUSELAS. ¿Qué se sienten y en qué orden los españoles? Según el último estudio de la Comisión Europea, basado en encuestas realizadas en octubre y noviembre de 2001, el 52 por ciento nos sentimos primero españoles y luego europeos, otro 4 por ciento primero europeos y después españoles, el 38 por ciento sólo españoles y el 3 por ciento sólo europeos. El sondeo no formuló preguntas sobre el sentido de identificación con la región de origen.
Si los españoles pasean con orgullo su origen nacional por el mundo, todavía lo ensalzan más los irlandeses (97 por ciento), los griegos (95 por ciento), los británicos (93 por ciento) y los portugueses (93 por ciento). En el otro extremo, en cambio, se sitúa Alemania, el país con menos orgullo nacional pese a ser la mayor potencia económica y demográfica de la Europa de los Quince y a pesar de que hace sólo trece años que recuperó su unidad nacional. El 25 por ciento de los alemanes se declaró poco o nada orgulloso de su nacionalidad y sólo el 66 por ciento lo está mucho o bastante. Les siguen por la cola pero a gran distancia los belgas, el 80 por ciento de los cuales, sin embargo, manifiesta sentir apego por su origen nacional.
Europa, simpatía pero menos
La identificación de los españoles con la Unión Europea, con ser superior a la media de nuestros socios, observó un declive importante respecto del anterior «eurobarómetro» de otoño de 2000, porque el porcentaje de los que únicamente se sienten españoles creció el 18 por ciento. España es el único país entre los Quince donde el apoyo a la pertenencia a la Unión no aumentó: sólo el 57 por ciento, el mismo porcentaje que en el estudio anterior, opinó que es positivo para nuestro país, pese a los importantes beneficios económicos y políticos que reconoce el 60 por ciento de los preguntados.
Sin sorpresas, los británicos son los que menos se sienten partícipes y orgullosos de la tan denostada Unión Europea: el 71 por ciento respondió que sólo se identifica con el Reino Unido.
Otra de las preguntas formuladas en el marco de este amplio estudio de actitudes incidía sobre el funcionamiento de la democracia nacional y las respuestas arrojaron conclusiones alarmantes: los insatisfechos son incluso mayoría en Portugal (56 por ciento), Italia (59 por ciento) y Grecia (51 por ciento). En Francia, donde el voto de protesta ha nutrido los resultados del ultraderechista Jean-Marie Le Pen y de otros candidatos de extrema derecha y extrema izquierda en la primera vuelta de la elección presidencial, se detectó que 39 por ciento de la población no está satisfecha sobre la democracia en su país.