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LA
GALLINA Y EL HUEVO: ES EL IMPUESTO QUIEN CREA EL GASTO
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LOS PRINCIPIOS DE UNA
FISCALIDAD RENOVADA
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DAR LAS
GARANTIAS CONSTITUCIONALES A LOS CIUDADANOS
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NINGUN IMPUESTO SIN
VOTO EN EL PARLAMENTO
- SUPRIMIR LOS
IMPUESTOS NUEVOS
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LANZAR UN PLAN DE LIQUIDACIÓN DEL IMPUESTO SOBRE LA RENTA
- DOMINAR EL
GASTO PÚBLICO: LA PRESIÓN DE LA NECESIDAD
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DOMINAR EL GASTO PÚBLICO: MENOS AYUDAS Y MENOS IMPUESTOS
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DOMINAR EL GASTO PÚBLICO: DISMINUIR EL NUMERO DE FUNCIONARIOS
- DOMINAR EL
GASTO PÚBLICO: LIMITAR LAS TRANSFERENCIAS
LA
GALLINA Y EL HUEVO: ES EL IMPUESTO QUIEN CREA EL GASTO
¿Es preciso comenzar a disminuir los impuestos para dominar los gastos o es
preciso, al contrario, primero dominar el gasto para bajar la presión
fiscal? Es la eterna historia del huevo y la gallina.
En materia de finanzas públicas la cosa esta clara: Es el impuesto quien
crea el gasto. Es por el control del impuesto como puede controlarse el
gasto. Los gastos desde siempre son imposibles si no hay consentimiento en
el impuesto.
Es preciso disminuir los impuestos es el único medio de controlar el
despilfarro gubernamental y obligarles a encontrar las economías de gastos
necesarios.
LOS PRINCIPIOS DE UNA
FISCALIDAD RENOVADA
Proponemos disminuir los impuestos, pero aquellos impuestos que son peor
aceptados, los más perjudiciales al desenvolvimiento económico. La elección
de una política fiscal debe hacerse alrededor de principio simples:
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La Libertad: |
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El impuesto limita la facultad del ciudadano de utilizar sus recursos
naturales como le parezca. |
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La Justicia: |
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No se trata de obtener la igualdad por el impuesto, sino de buscar la
igualdad antes del impuesto. |
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La Eficacia: |
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El impuesto no debe eliminar el espíritu de empresa, ni quebrar la
posibilidad de constituir o transmitir un patrimonio. Si se debe
admitir que se grave el consumo suntuario o el capital improductivo. |
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La Confianza: |
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Una legislación estable y simplificada y unas garantías rigurosas de
procedimientos para evitar todo riesgo arbitrario. Para restablecer
esta confianza será necesario partir de cero con una amnistía fiscal. |
La incertidumbre económica y fiscal que ha marcado la vida en los últimos
años a desembocado en la inversión en los valores – refugio para los más
cómodos y la huida hacia el consumo por la inmensa mayoría. Para acabar con
este mecanismo no solo hay que devolver la confianza para las medidas
inmediatamente tomadas, sino también para el porvenir.
Para invertir a largo tiempo los agentes económicos necesitan seguridad.
La estabilidad es un elemento de esa seguridad. La creación de impuestos
nuevos y la complejidad creciente de la legislación fiscal hacen imposible
él calculo económico sobre un largo periodo.
Importa antes de crear medidas favorables a los agentes económicos poner
cerrojos institucionales que aporten un mínimo de garantías para el futuro.
Para ello el voto de leyes orgánicas sobre la seguridad financiera hara
dificil toda tentativa de vuelta hacia atrás.
Estas leyes orgánicas prohibirán toda creación de impuestos nuevos sin ser
votados por el parlamento y senado y rectificados en referendúm por el
pueblo. No olvidemos que este sistema de consulta regular a los ciudadanos
hace tener en Suiza una presión fiscal débil. Los proyectos de las
oligarquías tecnocráticas y políticas han sido vencidos por la sabiduría
popular.
La experiencia de la revolución conservadora americana muestra que es
posible disminuir la fiscalidad.
NINGUN IMPUESTO SIN
VOTO EN EL PARLAMENTO
El consentimiento del ciudadano al impuesto mediante el referéndum o por
representación parlamentaria es un principio que debe ser reafirmado.
El crecimiento de los descuentos obligatorios ha sido posible gracias a la
ocultación. La diferencia entre salario bruto y salario neto se realiza sin
decisión y sin información de los interesados.
La primera etapa para enderezar el sistema pasa por la información de los
ciudadanos.
Esto implica que todo descuento obligatorio debe autorizarse cada año por el
Parlamento y comprende las cotizaciones sociales y las fiscales.
SUPRIMIR LOS IMPUESTOS NUEVOS
La baja de la presión fiscal hará más fácil la reactivación económica. Es
necesario devolver la confianza a las fuerzas productivas. El exceso de
impuestos mata el impuesto.
Los impuestos de nueva creación para sufragar los gastos del Estado deben
ser revisados y en su caso suprimidos.
LANZAR UN PLAN DE LIQUIDACIÓN DEL IMPUESTO SOBRE LA RENTA
Ninguna reforma fiscal será verdadera sin poner en tela de juicio el
impuesto sobre la renta. Este impuesto desmotiva a los productores y les da
la impresión de que su esfuerzo es confiscado por el Estado. Este impuesto
implica que cada contribuyente debe justificar todo lo que verdaderamente ha
recibido a lo largo de los cuatro últimos años, dejando la mayor
subjetividad a la interpretación de los inspectores y siendo corrientemente
utilizado para intimidar a los adversarios políticos. Esto hace que el
fraude aparezca como un medio de defensa. Hay que reducir en un primer
tiempo este impuesto y suprimirlo en un segundo tiempo. Ronald Reagan y
Margaret Thatcher han disminuido fuertemente el impuesto sobre la renta, lo
cual demuestra que es posible.
DOMINAR EL
GASTO PÚBLICO: LA PRESIÓN DE LA NECESIDAD
La disminución de los ingresos fiscales combinada con una limitación
estricta del derecho al déficit presupuestario acrecentará inevitablemente
la presión que se ejercerá sobres las administraciones derrochadoras para
disminuir sus actividades. Es necesario, al mismo tiempo que se disminuye la
fiscalidad, disminuir el actual gasto desproporcionado.
DOMINAR EL GASTO PÚBLICO: MENOS AYUDAS Y MENOS IMPUESTOS
Disminuir las ayudas del Estado y disminuir los impuestos es elegir la
iniciativa y la responsabilidad individual.
En la actualidad el Estado surgido de la época democrática ha creado
numerosos sectores que se benefician sin control de trabajo de todos los
españoles (PER, determinadas pensiones, ayudas asistenciales,
desgravaciones, etc.)
Esa máquina gigantesca manejada por enanos que es el super Estado político
burocrático es enormemente cara e ineficaz.
DOMINAR EL GASTO PÚBLICO: DISMINUIR EL NUMERO DE FUNCIONARIOS
Las economías presupuestarias deben concernir a todos los sectores. Esto
implica una política progresiva de disminución del número de funcionarios.
Ello se consigue no creciendo las plantillas, no renovando automáticamente
las jubilaciones, transfiriendo actividades al sector privado y evitando
dobles administraciones con las mismas competencias empeñadas en solaparse o
perjudicarse.
El mismo hecho de controlar la emigración y retornar a los ilegales a su
país de origen disminuirá sustancialmente los funcionarios de sanidad,
educación y servicios sociales.
La liberalización de la economía y la simplificación de la legislación
fiscal hará posible una disminución de los efectivos de las administraciones
financieras.
La apertura del servicio postal a la concurrencia incitará a los
responsables a acrecentar su productividad.
DOMINAR EL
GASTO PÚBLICO: LIMITAR LAS TRANSFERENCIAS
La reforma de las estructuras permitirá también realizar economías
importantes en las transferencias.
Las transferencias económicas son largamente aprovechadas por las empresas
públicas, con la desestatalización se perderá ampliamente este objetivo.
Del mismo modo la supresión de los abusos de la inmigración permitirá una
reducción importante de las transferencias sociales y disminuirá fuertemente
las cargas de ayudas sociales y de hospitalización
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