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Seguridad: Proteger los españoles

¿LA SITUACIÓN: EL INCREMENTO DE LA VIOLENCIA.
LA EXPLICACIÓN: EL DERRUMBAMIENTO DE LAS PENAS
LAS SOLUCIONES: PERSEGUIR Y CASTIGAR
CADENA PERPETUA PARA EL TERRORISMO
PENA DE PRISION PARA LOS DELINCUENTES
RENOVAR EL REGIMEN PENITENCIARIO
GOLPEAR LA FUENTE: LOS CENTROS DE LA DROGA
EL PLAN M.A.M.



¿LA SITUACIÓN: EL INCREMENTO DE LA VIOLENCIA.

La justicia penal es una función esencial del Estado. Los ciudadanos le han conferido él deber de velar por la seguridad de los Españoles. Hoy no estamos protegidos. Cada año el número de crímenes y delitos aumentan de forma vertiginosa.

Avalados por las cifras, los especialistas reconocen que la violencia social está en el futuro enraizadas en la mentalidad de minorías marginales y desarraigadas, en particular inmigrantes. Junto al crecimiento de los pequeños y medianos delitos, el terrorismo continua incrementándose en nuestra Patria. Si el delito en si lleva el germen de la destrucción del orden público, el terrorismo va todavía más lejos, porque él ataca el prestigio de la autoridad publica y la hace aparecer como incapaz de atajar el crimen.

La violencia ha sufrido en España un incremento espectacular difícil de remitir si no se toman las medidas oportunas.


LA EXPLICACIÓN: EL DERRUMBAMIENTO DE LAS PENAS


El incremento de la criminalidad esta en relación directa con la liberación de las costumbres y la disgregación de las instituciones. Desbloqueando los frenos, quitando las barreras, no se defiende la libertad, se le asesina.

La relajación de las disciplinas familiares, escolares, sociales, legales, saca a flote los instintos antisociales del hombre.

El hundimiento de las normas y los valores han desembocado en la banalización del robo, del vandalismo y de la violencia.

Esta evolución es todavía más rápida por la dulcificación de las penas en lo que se ha llamado supresión de la represión, dejando inexistente la privación de libertad para el pequeño y mediano delito.

Hoy un asesino no pasa mas de 10 años en la cárcel, un traficante de drogas más de 3 y un ladrón multireincidente tiene todas las posibilidades de ni tan siquiera entrar.

La filosofía penal dominante responde a la idea de que el individuo peligroso no existe y que es una victima de la sociedad, se afirma que la sociedad es culpable y no el individuo, se niega la responsabilidad individual y se destruye el aparato de represión. Todas las reformas legales que se han sucedido en los últimos 30 años están inspirados en esta filosofía.
El hecho que la sobrepoblación penitenciaria haya servido de pretexto a estas liberaciones sería lo mismo que declara a los enfermos sanos para no tener que atenderlos en los hospitales.

En consecuencia: se ha asegurado la seguridad de los truhanes y la inseguridad de la gente honrada.


LAS SOLUCIONES: PERSEGUIR Y CASTIGAR

El incremento de la violencia y la generalización de la inseguridad no son aceptables. La libertad, la propiedad y la seguridad son según la Declaración de derechos del hombre y del ciudadano “derechos naturales e imprescriptibles del hombre”. Asegurar la libertad es también asegurar la libertad de circular por las ciudades no importa a que hora del día o de la noche. Proteger la propiedad “derecho inviolable y sagrado” es perseguir y condenar a los autores de los robos. Garantizar la seguridad es desenmascarar y encerrar a las numerosas mafias que se están implantando en territorio español.

Asegurar la libertad, proteger la propiedad, garantizar la seguridad, supone el restablecimiento de la independencia judicial a menudo escarnecida por los poderes políticos, sindicales y mediáticos.

Considerando la seguridad como la primera de las libertades, después de la independencia de la patria, España 2000 prefiere las victimas a sus asesinos y los policías a los delincuentes y criminales.

España 2000 hace suya la formula de Montesquie en “El espíritu de las leyes” “hay unos medios para impedir los crímenes, estas son las penas”. La función de la pena es múltiple: Disuadir a los delincuentes potenciales, reparar el daño causado a la sociedad por la violación de sus valores y normas.

Es necesario hoy reconstruir una escala de penas y restablecer el sistema judicial alrededor de principios simples: La rapidez, la certeza, la restitución social y personal y la adecuación de las normas legales a las necesidades sociales en cada momento, variándolas si es preciso.

CADENA PERPETUA PARA EL TERRORISMO

La justicia es el exponente de la opinión de los ciudadanos, no el libro escrito por una minoría de intelectuales privilegiados.
Hoy en día el terrorismo es un crimen execrable que mantiene cautiva la libertad de numerosos estamentos y de extensos territorios.

Para estos casos concretos es necesario reformar el actual Código Penal de forma que se supriman lo limites a las privaciones de libertad y de forma que no quede al abitrio de las redenciones o de los jueces de vigilancia penitenciaria el cumplimiento integro de las penas.
Mientras el terrorismo siga como la lacra en que hoy se ha convertido es necesaria la imposición de la cadena perpetua para sus autores.

PENA DE PRISION PARA LOS DELINCUENTES

La dignidad de la víctima implica la reparación financiera pero sobretodo moral del perjudicado. Es preciso comprender que los atentados contra las personas son más graves que los atentados contra los bienes; y que los atentados a los bienes personales (violación de un domicilio) son mas graves que los atentados abstractos (timo financiero) siempre que el montante financiero no cree un grave perjuicio.

El ladrón no solo comete un delito de apropiación sino que deliberadamente infringe una privación de bienes, que aparte del valor monetario puede conllevar un valor moral y sentimental.

Es una intrusión en la vida e intimidad de la persona que puede tener consecuencias secundarias graves. Por ello ningún caso debe ser banalizado.

Es preciso llamar al orden cuando se apela con ligereza a la pequeña delincuencia. Una sociedad que “tolera” que “comprende” que “explica” o que “justifica” las agresiones contra la libertad de ella misma, esta sencillamente elogiando la barbarie.

Por todo ello entendemos la necesidad de una profunda reforma del código penal de forma que los delincuentes rediman sus penas privados de libertad. Resultando vergonzoso y necesariamente suprimible la actualidad de delincuentes reincidentes sin ningún tipo de castigo carcelario.

El Código Penal es un código correctivo y es un código preventivo. Dicho código tiene que ser ágil en sus modificaciones de forma que pueda actuar inmediatamente en los momentos puntuales contra determinados delitos, drogas, violencia familiar, etc., y así mismo pueda volver a situaciones menos restrictivas en aquellos momentos que haya cumplido sus objetivos de prevención.

Esa ductilidad que aparentemente puede parecer la transgresión del principio de igualdad a través del tiempo, es necesaria para la corrección del pulso social de una nación y para que la solidificación de medidas punitivas puntuales no creen un corsé demasiado rígido que pueda llevar a la configuración de un estado policial.

Pongamos como ejemplo que en momentos como los actuales puedan ser necesarios la criminalización de la mendicidad urbana o de la prostitución callejera amparada por mafias, pero que una vez erradicado el fenómeno la norma punitiva y el especial interés de normalización debe relajarse.

RENOVAR EL REGIMEN PENITENCIARIO

Un mayor rigor debe ser aplicado en la ejecución de las penas. La disciplina en la prisión debe ser estricta: tanto para proteger a los detenidos más vulnerables como por seguridad indispensable a la que el personal de la administración penitenciaria tiene derecho.

El régimen penitenciario debe diversificar y separar a los delincuentes según la naturaleza de su delito y condición. La cárcel debe de dejar de mantenerse como escuela del delito. Los presos deben ocupar la mayoría de su tiempo en el trabajo, y el beneficio de ese trabajo debe revertir en la mayor parte en la reparación del delito y en el gasto que supone su encarcelamiento.

Es necesaria la creación de nuevas plazas de prisión y de instalar dentro de estas instituciones los medios precisos para que su aislamiento resulte rentable. Independientemente que en función de las características, parte de la población penal pueda realizar durante el día trabajos y compensaciones fuera de los muros de la cárcel, volviendo posteriormente a la privación de su libertad dentro de las instituciones adecuadas.

GOLPEAR LA FUENTE: LOS CENTROS DE LA DROGA

Dada actualmente la generalización de la violencia social y el carácter limitado de los medios para contenerla, es necesario atacar prioritariamente a las fuentes más importantes que generan el conflicto: Los centros del trafico de drogas son en este momento un objetivo prioritario. El narcotrafico tiene a su alrededor un tremendo circulo de delitos que va desde el asesinato, al pequeño hurto. Intentar liquidar el trafico de los grandes alijos y detener a las bandas que lo realizan es el medio más eficaz para derrumbar lo que caerá como un castillo de naipes. Hay que acabar con los mercados al menudeo fácilmente detectables en las grandes ciudades, pero hay que dedicar el máximo esfuerzo en la desarticulación, entrada inmediata en prisión, decomiso preventivo de bienes, de las redes de traficantes que suponen el origen y el nudo del problema.

Hay que volver a penalizar el consumo como medio de rebajar parcelas de demanda.

Abogamos por atajar la epidemia con una actitud extremadamente dura, la desintoxicación sin administración de productos de substitución, con lo que el Japón ha conseguido detener la progresión de está calamidad.

EL PLAN M.A.M.

Las medidas judiciales necesariamente tienen que ir completadas con un sistema policial eficaz. La descordinación actual de las distintas fuerzas policiales; el desconocimiento del medio de los responsables políticos que mandan las fuerzas de seguridad; él riesgo tanto físico, como jurídico de los policías, guardias civiles, etc., la diversidad de salarios y la necesidad del sobresueldo han creado una policía judicial que está laborando muy por debajo de sus posibilidades.

Para eso proponemos en sustitución del Plan “Policía 2000”, de nefastos resultados, la aplicación del Plan M.A.M.

- MEDIOS. Difícilmente puede lucharse contra las redes criminales cuando estás invierten más en dispositivos de seguridad que el mismo Estado. Cuando tienen más medios y más sofisticados. La constante renovación de los medios materiales y técnicos para combatir la delincuencia deben ser un objetivo prioritario. La continua investigación de técnicas de vanguardia y su aplicación debe ocupar un puesto importante en la planificación policial. Los medios técnicos son a la larga las inversiones menos costosas: dar la espalda a la renovación e implantación, a la modernización, es la mayor de las cegueras profesionales a nivel policial.

- APOYO. El agente que interviene en defensa de terceros o de él mismo. La persona que tiene el mandato legal de preservar el orden social no puede estar desprotegida o considerada a nivel de igualdad con el ciudadano que delinque.
El Estado y la Justicia tienen que tener claro que están a favor de la víctima y no del asesino, a favor del policía y no del delincuente.
Resulta estúpido que la verdad la tenga el agente contra el ciudadano cuando supone la imposición de una multa que sacie la avidez recaudatoria del Estado y que por el contrario en una detención el agente tenga que justificar fehacientemente todo sus actos pudiendo ser condenado por la aplicación de una necesaria violencia que el juez desde la tranquilidad de su sillón y con la barrera del tiempo y lugar es incapaz de discernir.
El apoyo de la justicia es absolutamente necesario para la actuación dirigente de la policía. Todo ello sin perjuicio de que se arbitren los mecanismos que puedan apartar de esta noble función de protección a aquellos que no estén preparados profesionalmente para su ejercicio o que malinterpreten el principio de apoyo confundiéndolo con la impunidad .

- MOTIVACIÓN. No por tener mas policías se ataja antes la delincuencia. Es imprescindible que aquellos que conforman las plantillas estén a un rendimiento del 100 %. Actualmente nos sorprenderíamos de las posibilidades de unos cuerpos motivados y de la eficacia de los mismos incluso con bastantes menos efectivos.
La actual postura del Estado de poner mas funcionarios cuando una cosa no funciona agrede en muchisímas ocasiones al más elemental de los sentidos.
Para esta necesaria motivación no conocemos mas formula que la dedicación absoluta y vocacional a la función policial y hoy por hoy para esa dedicación no hay mas sistema que el incremento sustancial y homogéneo de los salarios y gratificaciones a los responsables de salvaguardas la tranquilidad.

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