José Parrilla, Valencia
La Generalitat Valenciana lleva cinco años sin desarrollar la ley que debe regular la figura del portero de discoteca, tristemente de actualidad por la muerte de un chico de 18 años a manos, supuestamente, de tres de estos vigilantes en Madrid. Así lo ha revelado la Federación de Empresarios de Hostelería de la Comunitat Valenciana, que asegura, no obstante, que en la actualidad hay una mesa de trabajo que debate el tema con la idea de que salga adelante esta legislatura.
Vicente Pizcueta, portavoz de la entidad, explicó a Levante-EMV que en la Ley de Espectáculos del año 2003 ya se recogía la figura de los porteros de discoteca, que son los responsables de la admisión al local y que no tienen nada que ver con los vigilantes de seguridad. Por aquella época, además, se produjo el "caso Maremagnum" en Barcelona y muchas otras comunidades pusieron en marcha algún tipo de regulación.
Cinco años después, sin embargo, sólo Cataluña ha tomado medidas. En la Comunidad Valenciana la Ley de Espectáculos sigue sin desarrollar y por tanto no se han concretado los criterios de admisión a los locales ni la cualificación del personal encargado de la misma, que, según los empresarios del sector, deberían pasar unos cursos de formación y quedar inscritos en un registro igual que los vigilantes de seguridad. Todo lo que se ha hecho es crear un grupo de trabajo con la previsión de que pueda ponerse en marcha esta legislatura.
Entre tanto, las discotecas hablan de casos puntuales y no de un problema generalizado. "Cuando pasa una cosa como la de Madrid se magnifica todo y se perjudica de manera injusta la imagen del sector", dijo Pizcueta, quien recordó que en la Comunitat Valenciana se registran 35 millones de salidas nocturnas al año y que apenas hay cinco o seis casos de agresiones.
Irregularidades
Las empresas de seguridad, sin embargo, lo ven de otra manera. Según José Luis Roberto, propietario de Levantina de Seguridad y gran conocedor del sector, la Ley de Seguridad Privada habla de vigilantes, que deben tener su correspondiente homologación e ir siempre uniformados, y no de porteros de discoteca, que son las personas de paisano que están en la puerta y que recorren también el interior con el famoso "pinganillo" en la oreja.
Estas personas encargadas de la seguridad incumplen siempre la legislación vigente, asegura Roberto, pues si no son vigilantes de seguridad no pueden hacer esa función y si lo son deben ir uniformados e identificados.
Según dice, estos porteros suelen ser contratadas directamente por las discotecas o en empresas de servicios por el seguro de responsabilidad civil, pero en ningún caso tienen la formación necesaria. Suelen ser seleccionados en gimnasios y últimamente, dice, en los centros de valetudo, una mezcla de artes marciales casi carente de reglas. También suele recurrirse a extranjeros porque tienen más facilidad para entenderse con determinadas nacionalidades.
El grupo que explota l'Oceanogràfic
El grupo Parques Reunidos, cuya filial Leisure Park gestiona la discoteca de Madrid donde murió un joven debido a la presunta agresión de tres porteros del local, se dedica a la gestión de centros de ocio y tiene la concesión de l'Oceanogràfic de Valencia y de otros dos parques acuáticos de Cullera y Torrevieja. En su amplia lista de concesiones por toda Europa figuran cuatro parques de atracciones, diez zoológicos, dos teleféricos y 11 instalaciones acuáticas.
Respecto la polémica actual sobre los vigilantes de los centros de ocio, la Conselleria de Gobernació, responsable de la regulación de los espectáculos en la Comunitat Valenciana y del desarrollo de la Ley de Espectáculos, se limitó a responder a este periódico que las agresiones de los porteros de discoteca es un problema de seguridad privada cuya competencia corresponde a la Administración Central y, por tanto, a la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana y a la Policía Nacional.
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