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Avalancha de inmigrantes para la «collita» Cientos de inmigrantes se agolpan cada mañana en la plaza Sanchis Guarner de Valencia esperando ser contratados pa ra la recolección de la naranja. Muchos de ellos vienen de otras provincias huyendo de la crisis

José Parrilla, Valencia
Decenas, cientos de inmigrantes se agolpan cada mañana en torno a la Plaza Manuel Sanchis Guarner de Valencia esperando que los "cabos" les contraten para la recolección de la naranja. El aumento del paro en otros sectores y las buenas perspectivas de esta campaña -se espera un 23% más de cosecha-, han hecho que las cifras de inmigrantes se multiplique con respecto al año pasado. Muchos de ellos vienen de otras provincias y otros muchos vienen de otros sectores, sobre todo de la construcción, donde el desempleo está causando estragos. Respecto al alojamiento, hacen lo que pueden. Los más afortunados se quedan en casa de los amigos, y otros duermen en los coches o en la calle.


Cuando amanece los accesos a la plaza son un auténtico hervidero. Llegan de todas las direcciones y se colocan a uno y otro lado de la "pantera rosa". Y cuando ven que se acerca una furgoneta o alguien con una libreta se agolpan en torno a él con la esperanza de que les apunte en su "colla".
Amadou fue uno de los primeros en llegar. Ya lleva dos semanas intentándolo y aún no ha tenido suerte. Es de Senegal y en los diez años que lleva en España no ha tenido grandes problemas para encontrar empleo, principalmente en la obra, pero ahora se ha quedado en paro. "Esta es la única salida que tenemos, porque en otros sitios no nos van a coger", dice. "Seguiré viniendo todos los días. Sólo faltamos el domingo porque no se trabaja", relata.
Mientras Amadou habla con nosotros, un grupo de jóvenes se acerca buscando una oportunidad. Uno de ellos es Mustafá, también senegalés. Él vino hace dos días de Zaragoza, donde trabajaba como camionero, y era la primera vez que se ofrecía en la plaza. Es, según dice, "la primera vez que voy a coger naranja", pero ni él ni sus dos compañeros tienen otra cosa. Por lo pronto, están durmiendo en el coche y esperan empezar pronto a trabajar para poder "alquilar una habitación" que es su gran prioridad ahora.


En otro lado de la plaza, en la salida por Ausias Marcha, un joven de Gambia, cuyo nombre no quiere decirnos, ha hecho un recorrido parecido al anterior. En su caso viene de Lleida, donde ha terminado la campaña de la fruta el 15 de octubre, y su esperanza es encontrar trabajo en la naranja, un trabajo que ya ha realizado antes en Tortosa, cuenta.


La realidad, sin embargo, le hace pensar que "hay poco trabajo en Valencia", de manera que durante un tiempo se quedará en casa de unos amigos a esperar su golpe de suerte. Si no, tendrá que cambiar otra vez de aires.
Abraham, finalmente, es del grupo de inmigrantes no subsaharianos que se coloca ante el Hotel Hesperia. Su origen es Bolivia y apenas lleva año y medio en España, luego no tiene papeles. "La necesidad hace que nos tengamos que buscar la vida donde sea", dice, pero lamenta que los subsaharianos usen tarjetas falsas para encontrar trabajo y él quede relegado a un segundo término. 
Es la lucha por la supervivencia en tiempos de crisis.
Vigilancia en los puentes del cauce
Los inmigrantes que llegan a Valencia para la recolección de la naranja no encuentran demasiados obstáculos, pero este año tienen sus movimientos más limitados. Los responsables de trabajo mantiene su presión sobre las "collas" para que no se contrate a inmigrantes sin papeles ni se abuse de ellos. La argucia que emplean los indocumentados es alistarse con la tarjeta de otros compañeros que sí tienen permiso de trabajo en nuestro país. Para ello suelen contar con la connivencia del "cabo", que suele ser también inmigrante.
El otro control que se han encontrado es el de la Policía Local de Valencia, que peina el cauce permanentemente para que nadie se ponga a dormir bajo los puentes. En campañas anteriores éste fue un gran problema para el consistorio.

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