Se puede saber si un partido es de izquierdas o de derechas viendo su espot electoral? "Yo no podría decirlo por la estética", asegura Jorge Luis Marzo quien, junto a Fito Rodríguez, ha visionado los 2.800 vídeos de la exposición Spots electorals. L'espectacle de la democràcia, que hoy se inaugura en la Virreina. "Antes los planos fijos se utilizaban para transmitir honestidad y eran patrimonio de la izquierda, mientras que la seguridad era de la derecha, pero eso ya no es así", concluyen tras una investigación de nueves meses en los archivos audiovisuales de 72 países.
Tanto es así que en una de las 14 salas de visionado en las que está dividida la muestra se proyectan vídeos políticos idénticos o muy similares que se han utilizado en países distintos, en años distintos y por partidos políticos de distinta ideología. Esta falta de creatividad, que refleja también la creciente homogeneización del discurso político, contrasta con algunos espots que son verdaderas obras de arte.
La exposición arranca en 1989, año de la caída del muro de Berlín, y recorre la historia de la videopolítica hasta la actualidad. La explosión de la era digital en los años 90 y la fiebre del diseño han marcado la evolución de este subgénero televisivo que cada vez se apoya más en la ficción. En este sentido, destacan vídeos como la miniserie sobre una familia italiana creada para las elecciones a El Olivo del 2004.
LA ESTÉTICA DEL TERROR
Aunque las grandes ideologías ya no se distingan por la estética, sí que hay un pensamiento político que se ha apoderado de un estilo concreto de narrar. Todos los espots de los partidos de la ultraderecha parecen películas de terror. El Frente Nacional de Jean Marie Le Pen ha creado estilo con sus cortometrajes digitales, que muestran una Francia en ruinas hasta que la victoriosa llegada de su fuerza política consigue levantar el país. En España, el partido España 2000 sigue sus pasos.
La producción de la propaganda política televisiva, que antes dependía directamente de los partidos, se ha convertido con los años en un producto externo a ellos. Muchas formaciones políticas no tienen los derechos de sus propios espots, sino que estos pertenecen a las empresas de mercadotecnia contratadas para su realización. Esta privatización de la política permite, entre otras cosas, evitarse problemas legales al difundir vídeos en la línea del anuncio del dóberman que el PSOE utilizó en el 1996 contra Aznar.
ANUNCIOS VETADOS
El campo de acción de los investigadores no se limitaba a las democracias, sino que estaba abierto a todo el mundo. Sin embargo, dos países, China y Cuba, se han negado a ceder vídeos de su propaganda política. No confiaban en la intención de la iniciativa y no eran los únicos.
Tampoco se fiaban mucho algunos partidos antisistema que operan al margen del sistema parlamentario. Es el caso del partido Pogo alemán, de espíritu punk. Tras un tiempo de dudas, este colectivo accedió finalmente a mostrar su espot más reciente, que muestra a decenas de jóvenes implicados en borracheras y peleas entre restos de basura.
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