Socialistas y populares no están solos pese a que la percepción mediática así lo indique. Además de los compañeros de viaje de IU y los partidos nacionalistas, alrededor de los dos grandes colosos de la democracia emerge un conglomerado de pequeños partidos que aunque tocados con la misma legitimidad democrática que los grandes, no pasan de ser meras voces testimoniales en favor de la utopía o contra el sistema. No faltan tampoco los defensores de pasados tiempos gloriosos ni los que se inclinan por la curiosa protesta del activismo blanco...
Son los otros, a los que la inmensa mayoría de los electores no les tienen en cuenta -muchos ni siquiera saben que existen- pero que entre todos pueden sacar un buen puñado de votos que podrían ser canjeables por representación parlamentaria. ¿Idealistas, bromistas? ¿Mera diversión? ¿Ensoñaciones que se hacen visibles en cada parada electoral? Sea como fuere, ahí están, debidamente registrados y con su candidatura impresa en la papeleta al alcance de cualquier que libremente opte por ellos. Carecen de infraestructura y de aparato y su concurso es en muchos casos simbólico.
Posible
Aunque forman parte de esa especie cajón de sastre no todos tienen las mismas posibilidades. Entre Unidad, Progreso y Democracia que lidera la socialista Rosa Díez y Comunión Tradicionalista Carlista hay un mundo: el primero es posible que logre representación; que el segundo consiga un escaño es todo menos eso.
Entre los más curiosos y serios bajo su aparente singularidad quizá destaque “Ciudadanos en Blanco”. Dicen detectar un déficit democrático en las instituciones que hace que muchos ciudadanos rechacen la política y, sobre todo, a los políticos, a los que ven como simples profesionales. Pues bien: “visibilizar y hacer eficaz el voto en blanco” es el objetivo de esta formación política.
“Para ello proponemos ante los organismos legislativos correspondientes que, por ley, el voto en blanco sea computable y se le asignen los escaños correspondientes a los votos obtenidos. Estos posibles escaños quedarán vacíos, respetando de esta forma la voluntad de los votantes en blanco”, manifiestan en su programa.
El Partido Familia y Vida, como es natural, defiende eso: la familia y la vida pero advierten contra los malpensados que son una organización aconfesional y no sexista, como sinónimos de modernidad. Eso sí la mayoría de sus dirigentes y afiliados son católicos. Disidentes del PP son radicalmente provida y antiabortistas. En las pasadas elecciones de marzo consiguieron 50.600 votos en toda España entre los del Congreso y el Senado.
Si el PSOE y el PP defienden el bienestar para la sociedad española, hay un partido que no se conforma con eso: aunque su circunscripción es la provincia -se presentan por primera vez en todas- y concurren a las elecciones españolas, no se conforman con eso y su propuesta es “un mundo mejor si nos lo curramos”, la erradicación del hambre en el planeta mediante el compromiso de una buena gestión de la Ayuda al Desarrollo.
Prioridad
Aunque la pobreza, los flujos migratorios y el deterioro del medio ambiente no son una prioridad en la agenda política, política es la solución a este atabismo humano. “Nos hemos unido con un fin específico: luchar por un mundo sin pobreza”.
Otros son los integrados en España 2000. “Vivimos en una sociedad cobarde, acomplejada de manifestar su españolidad y de exhibir sus símbolos. Pero existe también una corriente inmensa de gente nueva, de gente joven, de ciudadanos de toda edad y condición, que sienten la necesidad de mostrar sus sentimientos y que se sienten orgullosos de ser españoles”, dicen.
Estas organizaciones presentan candidatura en la provincia de Ciudad Real y están encabezadas por Oscar Poyatos Cerro (Ciudadanos en Blanco), Andrés Abellanas Sanchez (Partido Familia y Vida), Fernando García-Villaraco (Por Un Mundo Más Justo) y Sabina Planells Navarro (España 2000).
Para crear un link a este articulo en su sitio web, copia y pega el texto en su pagina.
