PACO CERDÁ Este 20-N, su día emblemático, la ultraderecha no tiene mucho que celebrar en la Comunitat Valenciana más allá de la muerte del dictador. La nueva exigencia electoral de acompañar las listas con la firma del 0,1% de los electores en cada circunscripción ha dejado fuera de las Elecciones Generales en la Comunitat Valenciana a todos los partidos de extrema derecha que concurrieron en 2008, con la única excepción de España 2000. De las siete formaciones ultra que pugnaban en las papeletas al Congreso de 2008, se ha pasado a sólo una. Hay que remontarse a los comicios de 1986 para encontrar unas Elecciones Generales en las que sólo concurriera un partido de extrema derecha en las circunscripciones valencianas.
Esta vez, en la cuneta se han quedado Falange Española de las JONS, Democracia Nacional, Falange Auténtica, Alternativa Española, Alianza Nacional y Coalició Valenciana (éstas dos últimas por extinción y suspensión de actividades políticas, respectivamente). Es cierto que su representación en votos es escasa: entre todos los partidos de ultraderecha consiguieron en las pasadas generales 13.142 votos en la Comunitat Valenciana. Son pocos, sí, pero juntos suman casi la mitad de los sufragios que consiguió el Bloc en esas mismas generales (29.760).
Aunque algunos de estos partidos han llamado a la abstención en protesta por la nueva exigencia electoral de los avales —pactada por PSOE, PP y CiU para las formaciones extraparlamentarias—, España 2000 se perfila como el partido que canalizará esta minoritaria sensibilidad ideológica el próximo domingo. Y la oportunidad le llega en su mejor momento. La formación que encabeza José Luis Roberto logró posicionarse como séptima fuerza electoral en las elecciones autonómicas del 22 de mayo al doblar sus votos respecto a 2007 (de 5.934 a 12.191). Además, consiguió cuatro concejales (dos en Silla, uno en Onda y otro en Dos Aguas, aparte del obtenido en Alcalá de Henares).
En estas elecciones, España 2000 sólo se presenta en Castelló —su feudo— y Valencia, ya que en Alicante no ha alcanzado un requerimiento de avales que considera «injusto, discriminatorio y antidemocrático e incluso opuesto al espíritu de la constitución». Su programa se apoya en cuatro puntos: «Ni un parado más, ¡trabajo para todos los españoles! Ni un inmigrante más, ¡repatriación para todos los excedentes migratorios! Ni un corrupto más, ¡por la moralización de la vida pública! Y por la unidad, la reconstrucción y la regeneración nacional». Nada nuevo en su ideario.
El jefe de filas del partido, José Luis Roberto, encabezará la lista al Congreso por Castelló, donde varios vehículos con altavoces han recorrido esta semana la provincia y donde la próxima semana se anuncia una «distribución masiva» de propaganda electoral. El número uno por Valencia de España 2000 será José Antonio Ocio.
«Caldo de cultivo extraordinario»
Anna López, doctoranda de la Universitat de València que investiga la ultraderecha en la Comunitat Valenciana en su tesis doctoral sobre políticas de integración de inmigrantes, alerta de que estas elecciones pueden reforzar a España 2000. «El voto a la extrema derecha no es un voto exclusivamente protesta, sino que responde a otros factores como son las actitudes racistas y xenófobas de la población». Y el «caldo de cultivo» en este contexto electoral, subraya Anna López, es «extraordinario»: «periodo de depresión económica, descontento de las clases medias por el agotamiento del Estado de Bienestar, inoperancia de la clase política y un chivo expiatorio al que culpabilizar de todos los problemas: los inmigrantes musulmanes».
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