Sin haber transcurrido ni un mes del 22-M, uno de los principales teóricos de la nueva derecha, Ernesto Milà, acaba de publicar Identidad, patriotismo y arraigo en el siglo XXI, un manual de doctrina identitaria.
Se trata del primer volumen de una serie de cuadernos básicos «para la formación política» como un instrumento de reflexión para su militancia y, según Milà, cabeza de lista en Alicante de España 2000, «una obra imprescindible para quien está dispuesto a defender su identidad», motivo por el que rechaza la inmigración, al provocar la pérdida de homogeneidad y generar inestabilidad.
En seis capítulos y 150 páginas define su concepto de patriotismo, reinventa el origen histórico de España, describe la inmigración en 10 puntos con argumentos como que Europa es un continente sobrepoblado y que la inmigración constituye una de los principales factores de gasto público. Concluye con un capítulo dedicado al peligro que supone el Islam para Europa, calificándola como religión antidemocrática e intolerante, que ha generado problemas y atraso y, sobre todo, es incompatible con el estilo de vida europeo.
La nueva derecha utiliza el concepto «biologización cultural» para justificar su discurso. Cada grupo asume su peculiaridad a partir de rasgos distintivos que son parte de la identidad de ese colectivo y limita todo proceso de integración. Así, las identidades amenazadas se autoconsideran con una legalidad cultural (étnica o religiosa) para generar los actos de diferencia. Además, consideran que los seres humanos son por naturaleza etnocéntricos y xenófobos.
Una filosofía que nutre los discursos, representaciones y prácticas de los partidos de extrema derecha. Discursos fundados en el fantasma de la depuración social y de los estigmas de alteridad del tipo «evitar el peligro», «mantenerse auténticos» y «purificar los lazos sociales». Los estigmas se refieren al color de la piel, la procedencia geográfica y social y las prácticas religiosas. Las prácticas principales son la humillación, segregación, el desprecio y la violencia.
Las formaciones xenófobas europeas basan sus argumentos antiinmigrante alegando que la fobia a los inmigrantes no proviene del ser una raza distinta, sino de la diferencia cultural o la peligrosidad latente de las mezclas culturales y la defensa de las virtudes de un desarrollo separado de las culturas. Basta con recordar la afirmación del exlíder del Frente Nacional francés, J. M. Le Pen: «Me encantan los magrebíes, pero su sitio está en el Magreb. No soy racista, sino nacional; para que una nación sea armoniosa necesita cierta homogeneidad étnica y espiritual». El mismo pensamiento asumido por los ideólogos, estrategas e historiadores de la actual extrema derecha española que elaboran relatos políticos y socioeconómicos, narran hazañas bélicas y pronostican un futuro catastrófico para la Unión Europea.
Este nuevo manual de Milà es una muestra de que las representaciones y prácticas biologicistas pueden formar parte del sistema cultural e ideológico, legitimado en los discursos de los partidos de la nueva derecha. Milà advierte que su producción literaria sólo acaba de empezar. Es más, nuestro Nostradamus made in Spain anuncia que el viejo orden está agonizando y que se deben asumir «los grandes objetivos nacionales». La fecha es el año 2014, «cuando se precipite la crisis del sistema» y Plataforma per Catalunya obtenga 600 concejales y España 2000, 60. ¡Amén, palabra de Milà!
?Investigadora en derechos humanos e inmigración en la Universitat de València
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